Orphan Review: Oddball Jemmy Powerplay es un escenario de gemas peculiar

tEs el intruso silenciosamente intimidante que se adentra en una casa para provocar un drama familiar, un tropo dramático bastante familiar. El intruso en la casa de Lyle Kessler en Filadelfia primero aparece bajo la apariencia de una víctima, luego gradualmente la domina hasta que ella lleva la batuta.

Aquí la familia está formada por dos hermanos excéntricos; Philip (Fred Woodley Evans) es más joven, más vulnerable y aparentemente confinado en casa. Treat (Chris Walley) es un responsable más arbitrario y un ladrón de poca monta en el mundo exterior.

Sin embargo, solo los vemos adentro, en la sala de estar de la diseñadora Sarah Beaton, y al hermano de esta última que arrastra a Harold (Forbes Mason) a su casa una noche, borracho y con valiosos bonos en su maletín que le exigen un rescate. Así que Harold es atado y retenido, sólo para convertirse en el opresor de estos hermanos “víctimas” tipo Houdini con una figura paterna que reina libremente.

Hay una preocupación por los huérfanos: Harold relata su propio trauma infantil al crecer sin padres. Habla de los “niños sin salida” que lo rodean en su orfanato, y esto parece tener una conexión directa con los hermanos huérfanos que lo precedieron, a quienes prepara de varias maneras, alentando a Philip a salir al mundo fuera de su puerta mientras intenta transformarse en un criminal de la mafia.

Trapos reprimidos… Forbes Mason y Chris Walley. Foto de : Charlie Flint

La presencia de Harold es emocional, interfiere con la dinámica de poder entre los hermanos, y él, al igual que los hombres de Pinter, es una presencia tranquila y fría, con potencial para la violencia.

Está inteligentemente dirigida por Al Miller, lo que crea claustrofobia y tensión, pero la obra se ve obstaculizada por su propia configuración, que podría ser simbólica o surrealista, y no profundiza lo suficiente en la relación entre los hermanos y Harold.

Hay momentos de intolerancia manifiesta que son inexplicables. ¿Es un reflejo de la sospecha que sienten sobre el hostil mundo obrero fuera de su casa, en la Filadelfia de los años 80, o algo más? Ésta es una característica problemática de la obra que tampoco lleva a ninguna parte.

Se siente incompleto: una extraña joya de resurgimiento. Lo que finalmente destaca y te deja sin aliento es la actuación de los tres actores. No importa cuán extravagante sea el escenario, te hacen creer en su juego de poder, su vulnerabilidad y su ira y ambición reprimidas.

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