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Los asesinos ¿nacen o se hacen?

Durante muchos años, científicos e investigadores han dedicado horas para determinar cómo una persona termina siendo asesina. 

Los impulsos, la “diversión” de matar, ha sido objeto de la curiosidad de muchos, entre ellos, están aquellos que dedicaron su vida a determinar la creación de estas personas que se convierten o nacen asesinas.

Uno de esos investigadores, fue el Dr. Cesare Lombroso, quien estaba convencido de los delincuentes estaban un escalón por debajo en la evolución.

Lombroso llegó a la conclusión de que se podía identificar a un asesino por la forma de su cara y por la longitud excesiva de sus brazos “simiescos”.

Sin embargo, detectar a asesinos potenciales no resultó tan simple como esperaba Lombroso y sus hallazgos “científicos” pronto fueron desacreditados.

Solo fue el comienzo

Desde que Lombroso comenzó la investigación, se han sumado cientos de científicos que han tratado de terminar cómo se crea un asesino.

Se hicieron escaneos a diferentes asesinos y casi todos mostraban cambios similares.

Todos ellos, tenían algo en común, había actividad reducida en el córtex prefrontal, el área del cerebro que controla los impulsos emocionales.

Y se determinó que los asesinos eran propensos a sufrir de ira y enfado, pero no eran capaces de controlarse.

Una infancia difícil para estas personas

Algunos investigadores creen que esto se debe a que tuvieron una infancia llena de maltratos, tanto físicos como psicológicos.

Una infancia infeliz puede generar cambios en la química del cerebro la cual genere ira y enfado.

Sin embargo, también se determinó, que los genes tienen mucho que ver con las personas asesinas.

Esto se determinó gracias a un estudio que le hicieron a una familia en Holanda en la que todos los hombres tenían un historial de violencia.

Y se dieron cuenta que a todos ellos les faltaba el mismo gen.

Este gen produce una enzima llamada MAOA que regula los niveles de neurotransmisores involucrados en el control de los impulsos.

¿Se hacen o nacen?

La respuesta correcta es que se hacen y también nacen.

Ya sea por genética o por situaciones que llevan a las personas a responder de esa manera; pero los investigadores están buscando la forma de reducir el comportamiento violento.

Le recomiendan a los padres a fomentar el buen comportamiento así como también la empatía a los niños desde muy pequeños.

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Written by Suzanne Nessi

Periodista - Redactora Web - Community Manager. Editor en Jefe de Casi Noticias.

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