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Las sonrisas condescendientes de los demás nos estresan

Los que hemos admirado la Gioconda desde hace siglos, seguimos sin poder desvelar el misterio que esconde su sonrisa; lo cual es ciertamente poco común. Sabemos que no todas las sonrisas son iguales, y de hecho los científicos creen que hay tres tipos.

Los 3 tipos de sonrisa

Unas son del tipo “gratificante” y provocan el estímulo. Otras muestran cierto grado de “afiliación”, lo cual abre puertas al establecimiento de una relación. Para finalizar hablan de un tipo no tan positivo: la “dominante” (se me ocurre pensar en la de algunos líderes políticos aficionados a construir muros) que indican superioridad.

Afortunadamente, al contrario que sucede con la Gioconda, el común de los mortales puede diferenciar fácilmente unas sonrisas de otras; a juzgar por la forma y el tamaño de la sonrisa y los ojos.

Un grupo de psicólogos Israelí-estadounidense, que sentían curiosidad por ver cómo reaccionarían inconscientemente las personas ante los tres tipos de sonrisas; realizaron un experimento con 90 voluntarios masculinos, a los cuales pidieron que dieran un breve discurso ante una cámara de vídeo.

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Inmediatamente después, vieron el video de un juez masculino “reaccionando” ante su discurso; y les hicieron creer que ese vídeo se había grabado mientras ellos pronunciaban el discurso. (En realidad, los videos habían sido pregrabados.)

En esos vídeos pregrabados, los jueces mostraron una de las tres clases de sonrisas. ¿Qué mostraban los voluntarios mientras observaban las reacciones del juez? Bien, los sensores comprobaron que los niveles de cortisol (la hormona del estrés) aumentaba en los tres casos; pero ¡y aquí llega la sorpresa! aumentaban aproximadamente tres veces más cuendo los participantes se enfrentaban a las sonrisas dominantes.

No obstante, los participantes con variaciones más pequeñas en sus frecuencias cardíacas regulares (lo cual se asocia con el trastorno de ansiedad social y la depresión, entre otras afecciones) respondieron de forma menos dramática a las sonrisas dominantes.

Eso puede significar, en opinión de los autores de este trabajo, que las personas que padecen estas condiciones responden con menos fuerza a las señales sociales como las sonrisas. Eso sí, para poder demostrar esta relación va a hacer falta mucho más trabajo.

El trabajo del equipo dirigido por Eva Gilboa Schechtman y Paula M. Niedenthal (psicólogas de la Universidad Bar-Llan de Israel y Universidad de Wisconsin-Madison en EE.UU. respectivamente) acaba de publicarse en la revista Nature.

Nota de Yahoo! Noticias

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